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He tenido que meditar durante algún tiempo la conveniencia de colgar cierta información sobre los verdaderos orígenes de la masonería y su verdadera filiación espiritual, y esto ha sido así por la contundencia de la información que se vierte y por la cantidad e irrefutabilidad de las pruebas que demuestran que la masonería no es únicamente un instrumento parapolítico o parasocial o un club donde un puñado de liberales se reunen para decidir tal o cual asunto, sino que tiene unas raices mucho más oscuras de lo que muchos pudieran imaginar.

Así pues publicaré una serie de capítulos con información que cualquiera puede contrastar donde se expondrá la idiosincracia luciferiana de la masonería, la ritualística que ellos mismos utilizan en su iniciación masónica, y la información que sus más altos grados han publicado de manera abierta y que confirma que la masonería no es sino sinagoga de Satanás, también publicaré cierta información no tan conocida acerca del tema para que el pueblo conozca la realidad de los que en estos momentos llevan las riendas de la política y la economía mundial, para que la gente conozca la realidad de sus gobernantes y del sistema en el que vivimos, y para que la gente sea consciente y no se deje engañar por esa luz oscura que desvia a los incautos, que engaña a las naciones, y manipula nuestros destinos.

ARTICULO APARECIDO EN EL DIARIO LA RAZÓN.

«La masonería tiene una tradición luciferina», dice el Gran Maestre de la «Orden Illuminati»
Robert Ambelain, alto grado de varios ritos y toda una autoridad masónica, confirma esta tesis
Gabriel López de Rojas, masón iniciado en 1992, que en la actualidad posee todos los grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Gran Maestre y fundador de la organización paramasónica «Orden Illuminati» y autor de varios libros de masonería y sociedades secretas como la «Guía Internacional de las Sociedades Secretas» (Ediciones G,1998) o «Masonería: historia, ritos y misterios» (Ediciones G, 2002) ha explicado a LA RAZÓN que «uno de los misterios más profundos de los ritos masónicos, la leyenda de Hiram Abiff, desvela la tradición luciferina de la masonería».

«La leyenda masónica de Hiram Abiff, asociada al tercer grado masónico - Maestro - , e incorporada a la masonería especulativa entre 1720 y 1723, es claramente luciferina», explica Gabriel López de Rojas.

La masonería asocia de forma mítica sus orígenes a una leyenda situada durante la construcción del Templo de Salomón por Hiram Abiff (también Abív o Abif), un fundidor de Tiro e hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, que dividió a sus obreros en aprendices, compañeros y maestros. Cada grado poseyó un santo y seña que guardaban en secreto. Hiram fue asesinado por unos compañeros que intentaban conocer la palabra secreta, y los instrumentos que sirvieron para asesinarlo fueron el compás, la escuadra y un mazo, símbolos que presiden las Logias en la actualidad. El espíritu de Hiram se habría encarnado en el nuevo Maestro, del que recibirían su sabiduría todos los maestros masones, conocidos como los «hijos de la viuda» en relación a dicho fundidor de Tiro y cuya figura está muy presente en el ritual del grado tercero de la masonería.
«Luciferismo masónico»

El fundador de la Orden Illuminati comenta que la leyenda masónica «que aparece en la maestría masónica de Hiram Abiff, un fundidor que envió el Rey de Tiro a Salomón, y en quién moraba el espíritu de la sabiduría, el maestro masón por excelencia» explica «que a Hiram se le presentó en sueños Tubal Caín (que es además palabra de paso del Compañero en el rito Francés y del Maestro en el Escocés Antiguo y Aceptado), un antepasado suyo, que le transmitió la tradición luciferina». «Tubal Caín reveló a Hiram que éste era descendiente de Iblis o Samael, es decir, de Lucifer, que, según la leyenda masónica, copuló con Eva y era padre de Caín». López de Rojas también hace notar que la leyenda masónica indica que «la hermana de Tubalcaín era Naema, la madre de todos los demonios, porque procedía del lado de Caín».

Robert Ambelain, toda una autoridad entre los masones, con todos los grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, incluido el 33°; todos los grados del Rito Escocés Rectificado, incluidos los de la Orden Interior y todos los grados del Rito de Memphis-Misraïm, hasta el 95° incluido, entre otras muchas «credenciales» masónicas, explica en su libro «El secreto masónico» (Ed. Martínez-Roca) la leyenda de Hiram Abiff del mismo modo, asegura, antes de exponer su genealogía, que ésta «hará temblar a ciertos francmasones cándidos, que identifican a Hiram con Cristo» y habla de Iblis, el primer antepasado del fundidor, llamándolo «el Ángel Rebelde, el Tentador, el Ángel de la muerte». Añade además Ambelain que «de esta tradición extraña nació un hábito, el de denominar valle al lugar en que se reúnen ciertos altos grados de la masonería» y continúa afirmando que «en hebreo, la palabra se traduce por Gehenna, término que designa el plano infernal en la religión judía», entre otras «espeluznantes» explicaciones.